La cotización como autónomo es algo importante y decisivo. Presta atención a los aspectos a tener en cuenta para tomar la decisión correcta.

 

Cuando decidimos emprender un negocio, solemos plantearnos las diferentes formas legales con las que iniciar nuestra actividad: sociedad limitada, autónomos, una cooperativa, etc. En nuestro país, en la mayoría de los casos, al menos al iniciar la actividad, acaba optándose por convertirnos en trabajadores autónomos, especialmente los primeros meses, dada la sencillez del proceso de alta comoautónomo y que las obligaciones fiscales de los autónomos son relativamente más sencillas que las de una sociedad.

Dentro de autónomos, como cualquier trabajador, tenemos que estar dados de alta en la Seguridad Social, en el caso de los autónomos en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos), donde cotizamos aunque no facturemos, por el mero hecho de estar dados de alta y cubiertos por el sistema de la Seguridad Social ante, por ejemplo, una incapacidad temporal, una baja por maternidad así como a efectos de la jubilación.

La cuota de autónomos viene marcada por la base de cotización que escojamos a la hora de darnos de alta en el Régimen de Autónomos.

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